A la sombra de tus zapatos se ven las cosas de otra forma.
Hoy,
desde aquí, tocas el Sol sin esfuerzo. Lo pruebas, repites, te relames y
saboreas. Y sin terminar, otra estrella ya está entrando en tu órbita.
Vives por
encima de las estrellas fugaces y las auroras boreales. Tú has nacido para
bañarte entre constelaciones y no explotar como dinamita, sino como guerras
entre supernovas. Has nacido para destacar, para comerte el mundo y galaxias
lejanas.
Mientras tanto, yo suplicaré por las gotas de lluvia sobre mis
mejillas, llenarme de barro hasta las rodillas, sentir el frío en mis manos y todas
esas cosas insignificantes para ti para, así, sentirme
algo más vivo.





