A veces me pregunto si llegará a ser posible que tu olor se vaya de mi piel y tu piel de mi deseo. Que el deseo me lo provoquen otras manos con intención de hacerme sentir de verdad. Y que sentir de verdad no esté atado a ti. Porque atar mi mente a ti es atar mis pies a las profundidades de tu océano de ambigüedad y morir a la sombra de mi incertidumbre.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada