sábado, 21 de enero de 2012

A la sombra de tus zapatos.



A la sombra de tus zapatos se ven las cosas de otra forma. 
Hoy, desde aquí, tocas el Sol sin esfuerzo. Lo pruebas, repites, te relames y saboreas. Y sin terminar, otra estrella ya está entrando en tu órbita. 

Vives por encima de las estrellas fugaces y las auroras boreales. Tú has nacido para bañarte entre constelaciones y no explotar como dinamita, sino como guerras entre supernovas. Has nacido para destacar, para comerte el mundo y galaxias lejanas. 

Mientras tanto, yo suplicaré por las gotas de lluvia sobre mis mejillas, llenarme de barro hasta las rodillas, sentir el frío en mis manos y todas esas cosas insignificantes para ti para, así, sentirme 
algo más vivo.