martes 1 de noviembre de 2011

Bucle sin fin.


Hoy mi orgullo te castiga, te margina, te pone una cruz en la frente y un punto final a tu lengua, la inquieta por lamerme las esquinas de cada rincón de mi mente.
Hoy mi orgullo te castiga, porque te lo mereces. Por cansarse de reverenciar a un dios sin piedad que patea corazones para dejar clara su existencia.
Hoy mi orgullo te castiga, para mañana volver a preguntarme por tu nombre y empujarme al oscuro infierno de tus pupilas.