- A ver, te voy a marcar mi cuerpo con este rotulador azul de aquí -señaló él- por donde quiero que pases. Voy a marcar aquí -señaló su cuello- porque me vuelve loco el escalofrío que me dan los pinchazos de tu barba. Voy a marcar también el hombro, para que lo beses como sueles hacer después de follar. Y también este pezón de aquí también, y lo harás… bueno, ya sabemos cómo.
- Ay dios! Hahahaha
- Cállate y no te rías, tarugo.
- Vale, hahaha. Vale!
- ¿Por dónde iba? Ah, sí. Aquí, en la barriga también, con tus deditos mientras me haces cosquillas. Y aquí por que no –dijo pintándose la parte interior de los muslos- así para arriba, con ansias. Un poco más de azul por aquí –se relamía. Y también esta parte… y esta, esta, esta, esta, esta y esta. Ah! Y esta.
- Oh dios! Eres un pitufo!
- Cállate y cómeme entero.
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