domingo, 16 de octubre de 2011

Ansia.


Con esta atracción fatal que llevamos gastando tengo varias opciones:

Comerte con las ansias que te tengo.

Torturarte hasta desgastarte

... O bien ambas a la vez.


viernes, 14 de octubre de 2011

Escarcha del corazón.


A veces me pregunto si llegará a ser posible que tu olor se vaya de mi piel y tu piel de mi deseo. Que el deseo me lo provoquen otras manos con intención de hacerme sentir de verdad. Y que sentir de verdad no esté atado a ti. Porque atar mi mente a ti es atar mis pies a las profundidades de tu océano de ambigüedad y morir a la sombra de mi incertidumbre.  




miércoles, 12 de octubre de 2011

Casi perfecto.


Hoy recuerdo tu habitación y la tengo al borde del tacto. Entrar allí era viajar al recoveco de tu mente que sólo tenías reservado para ti. Entrar allí era desnudarte y penetrar en las profundidades de tu mente tan inquieta.

Allí tus manos fluían por las mías, se entrelazaban y tocaban las cuerdas de tu guitarra. Tu respiración sobre mis hombros. Tu risa tosca.

Allí la música creaba el ambiente que sólo allí existía. Esa música que ha quedado impregnada de tu esencia y tu memoria.

Allí fantaseábamos en tu cama. Tirados bocarriba como si estuviésemos esperando un choque de constelaciones. Mientras, tus labios se desdoblaban de esa ilusión de crío aún inocente. Allí comprendía el por qué tenías que ser tú.

Allí mis cinco sentidos se encendían. Te desnudaba hasta la saciedad de forma repetitiva y obsesiva. Hasta morir extasiado.

Hoy recuerdo tu habitación y me pierdo en la inmensa felicidad que me daba abrir un capítulo en “nuestra” historia cada vez que entraba allí.


sábado, 8 de octubre de 2011

Cercanía lejana.

A veces la veo de reojo. A veces se esconde, pero está allí.

Está allí, alejada de las demás. Sus railes ya no recuerdan lo que era que un tren pasara sobre ella como una apisonadora y la hiciese sentir útil. No recuerdan las chispas de las ruedas sobre ella ni el calor que le infundía. Lleva años, e incluso parecen siglos, viendo trenes pasar. Todos los días, a todas horas, durante todo el año. Los lleva viendo siempre pero siempre desde lejos. Si pudiese hablar, sus palabras se cargarían de un férreo silencio que pesaría tanto que podría partirle los tobillos a cualquiera. Bueno, en verdad creo que sí que habla, y solloza, chilla y ríe a veces, pero nadie puede escucharla. El ruido de los demás trenes la han dejado aparentemente muda.

A veces la veo de reojo, y algo me dice que durante muchísimo tiempo seguiré viéndola allí, retirada de las demás con hebras soledad correteando entre sus railes.


viernes, 7 de octubre de 2011

Speechless.


Es mi cama la que se empeña en estar completa.
Son mis brazos los que quieren expandirse por tu cuerpo como hiedra en piedra.
Son mis pies los que quieren entrelazarse con los tuyos.
Es mi aliento el que quiere circular por tu nuca.
Es este sentimiento que me araña el pecho el que quiere respirar a bocanadas.
Es esta garganta deseando deshacerse de sus nudos.
Son estas ganas de saber que estás aquí sólo por mí, que el mañana no importa si no es conmigo y que si no soy yo, no es nadie.
Pero es a mi mente la que no le queda claro que esta marca tuya que tengo tan adentro no es merecedora de estas letras y sentimientos sin nombre, que no te corresponden estos sentimientos, mis noches en vela y mis estridentes silencios. Ni que tus palabras me hagan volar sin papeles ni que me vuelvan los pies de cemento.
Es mi mente la que no tiene claro que esto hace tiempo que tuvo que tener fin.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Cosas que te hacen menguar.

Quizás peco de lujuria. Quizás no tanto como aparenta ser, pero por mis venas corretea a su libre albedrío. Pero es por ella que descubro que soy un hierro al rojo vivo que aplasta y/o marca al que deseo. Y me enciende. Me enciendo. Se enciende sin parar y me deja suspendido en una orgía de nebulosas. Pero es cierto que me desenvuelvo en la lascivia y en lo más superficial de tu ser porque en tus profundidades me pierdo, me hago más pequeño y desaparezco en tu grandeza.

martes, 6 de septiembre de 2011

Lascivia negativa.

Tu presencia me quema la piel.
Me devora por dentro, me anula y se traga mis entrañas.
Me descubre. Me rompe.
Me quebranta. Me altera.
Me pincha. Me enciende.
Me lame. Me muerde.
Me eleva. Me inunda.
Me hunde.

Y me mata.