Quizás peco de lujuria. Quizás
no tanto como aparenta ser, pero por mis venas corretea a su libre albedrío.
Pero es por ella que descubro que soy un hierro al rojo vivo que aplasta y/o
marca al que deseo. Y me enciende. Me enciendo. Se enciende sin parar y me deja
suspendido en una orgía de nebulosas. Pero es cierto que me desenvuelvo en la
lascivia y en lo más superficial de tu ser porque en tus profundidades me
pierdo, me hago más pequeño y desaparezco en tu grandeza.
1 comentarios:
Chico, la lujuria es lo último que se pierde...
;P
Publicar un comentario en la entrada