Está allí, alejada de las demás. Sus railes ya no recuerdan
lo que era que un tren pasara sobre ella como una apisonadora y la hiciese
sentir útil. No recuerdan las chispas de las ruedas sobre ella ni el calor que le infundía. Lleva años, e incluso parecen siglos, viendo trenes pasar. Todos
los días, a todas horas, durante todo el año. Los lleva viendo siempre pero
siempre desde lejos. Si pudiese hablar, sus palabras se cargarían de
un férreo silencio que pesaría tanto que podría partirle los tobillos a cualquiera.
Bueno, en verdad creo que sí que habla, y solloza, chilla y ríe a veces, pero nadie puede
escucharla. El ruido de los demás trenes la han dejado aparentemente muda.
sábado, 8 de octubre de 2011
viernes, 7 de octubre de 2011
Speechless.
Es mi cama la que se empeña en estar completa.
Son mis brazos los que quieren expandirse por tu cuerpo como
hiedra en piedra.
Son mis pies los que quieren entrelazarse con los tuyos.
Es mi aliento el que quiere circular por tu nuca.
Es este sentimiento que me araña el pecho el que quiere
respirar a bocanadas.
Es esta garganta deseando deshacerse de sus nudos.
Son estas ganas de saber que estás aquí sólo por mí, que el
mañana no importa si no es conmigo y que si no soy yo, no es nadie.
Pero es a mi mente la que no le queda claro que esta marca
tuya que tengo tan adentro no es merecedora de estas letras y sentimientos sin
nombre, que no te corresponden estos sentimientos, mis noches en vela y mis
estridentes silencios. Ni que tus palabras me hagan volar sin papeles ni que me
vuelvan los pies de cemento.
Es mi mente la que no tiene claro que esto hace tiempo que
tuvo que tener fin.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Cosas que te hacen menguar.
Quizás peco de lujuria. Quizás
no tanto como aparenta ser, pero por mis venas corretea a su libre albedrío.
Pero es por ella que descubro que soy un hierro al rojo vivo que aplasta y/o
marca al que deseo. Y me enciende. Me enciendo. Se enciende sin parar y me deja
suspendido en una orgía de nebulosas. Pero es cierto que me desenvuelvo en la
lascivia y en lo más superficial de tu ser porque en tus profundidades me
pierdo, me hago más pequeño y desaparezco en tu grandeza.
martes, 6 de septiembre de 2011
Lascivia negativa.
martes, 30 de agosto de 2011
Oscura atracción.
Su presencia a través de la oscuridad me hipnotizaba. Estaba cayendo al vacío en una espiral de picardía y prudencia que no sabía a dónde me iba a llevar. Sólo tenía permitido sentir. Sentir su respiración a dos palmos de mi cuerpo. Casi que hubiese sentido el calor de su cuerpo desnudo si sólo me hubiese acercado un poco más. Estaba extasiado de imágenes e intenciones que sonaban en mi mente como una estampida.
El traqueteo del Sol sobre la persiana de aquella habitación me estaba encendiendo como a una cerilla. De hecho estaba a punto de perder la cabeza. Era cuando podía ver sus piernas, su espalda… estaba a punto sacar a mi salvaje a rebuscar por todo su cuerpo. Las imágenes en mi cabeza iban por delante de mi imaginación. La tentación me pisaba los talones. A punto estaba de dejar la huella de mis dientes en su cuello, dejar correr mis garras por su espalda y darle una pequeña porción de la ira y el placer que sólo yo podría ofrecerle.
Pero sólo tenía permitido sentir. Sentir sin tocar.
jueves, 19 de mayo de 2011
I just wanna have fun!
Huele a polvo en estos parajes. Dulce aroma envolvente con el mismo gancho de tu primer beso en mi labio. Aroma que me muerde la sonrisa a boca abierta. Tan fresco como el tacto de mi espalda sobre el gotelé y tan complicado como el broche de tu cinturón. Y ahora que tu lengua ya ha raspado por todo mi cuerpo, ésta se interesa por darle la vuelta a mi cuello. Ay, yo lo que quería era amar sin decir "te quiero".
Retales de epicardio.
Me pierdo con facilidad en los silencios. Se hacen mayores a mí. Eran en esas situaciones cuando me hubiese gustado apretar tu mano fuerte. Sentir como tus dedos enlazaban con los míos creando un lenguaje no verbal que me encantaba practicar continuamente. A veces, me hubiese gustado mirar a tus ojos, mirar a través de ellos el universo y decir: “Claro que creo en Dios, lo tengo aquí delante”. Me hubiese gustado ponerme muy cerca de ti y haberte dicho 4 cosas que me llevan chirriando por la mente. Pero, ¿sabes lo que te digo? Que lo que más deseaba era hacer el amor contigo, no follar como ya tenía por costumbre. Yo lo que quería era plasmar las leyes de mi corazón sobre tus labios y sobre tu cuerpo entero. Y no sólo una vez, sino una y otra hasta consumirme. Forrar tu piel entera con la mía durante horas y días, y que cada parte de tu cuerpo tuviese mi nombre.
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