Huele a polvo en estos parajes. Dulce aroma envolvente con el mismo gancho de tu primer beso en mi labio. Aroma que me muerde la sonrisa a boca abierta. Tan fresco como el tacto de mi espalda sobre el gotelé y tan complicado como el broche de tu cinturón. Y ahora que tu lengua ya ha raspado por todo mi cuerpo, ésta se interesa por darle la vuelta a mi cuello. Ay, yo lo que quería era amar sin decir te quiero.
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