jueves 19 de mayo de 2011
Retales de epicardio.
Me pierdo con facilidad en los silencios. Se hacen mayores a mí. Eran en esas situaciones cuando me hubiese gustado apretar tu mano fuerte. Sentir como tus dedos enlazaban con los míos creando un lenguaje no verbal que me encantaba practicar continuamente. A veces, me hubiese gustado mirar a tus ojos, mirar a través de ellos el universo y decir: “Claro que creo en Dios, lo tengo aquí delante”. Me hubiese gustado ponerme muy cerca de ti y haberte dicho 4 cosas que me llevan chirriando por la mente. Pero, ¿sabes lo que te digo? Que lo que más deseaba era hacer el amor contigo, no follar como ya tenía por costumbre. Yo lo que quería era plasmar las leyes de mi corazón sobre tus labios y sobre tu cuerpo entero. Y no sólo una vez, sino una y otra hasta consumirme. Forrar tu piel entera con la mía durante horas y días, y que cada parte de tu cuerpo tuviese mi nombre.
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