miércoles, 25 de agosto de 2010

Tú contra mí.

Mirada contra mirada y fuego quema desde dentro.
Paso contra paso y el fuego crece y alimenta la indecisión.
Indecisión contra indecisión y la curiosidad nos lanza a un abismo.
Labio contra labio y la indecisión queda decapitada.
Labio contra diente y picardía llevaría por patria y por bandera.
Labio contra cuello y mis demonios me corroen por dentro.
Camiseta contra el suelo y soy avión sin combustible en pleno vuelo.
Espalda contra pared y los caballos de mi lujuria se descontrolan.
Labios contra pecho y mi lengua rompe al ras del labio.
Pecho contra pecho y la moralidad ha muerto.
Espalda contra el suelo y mi travesura demente anda suelta.
Lengua contra lengua y la conciencia ha quedado muda.
Ropa contra suelo, puerta, pared… y mi deseo desea desquiciarme.
Lengua contra cuerpo y mano corre por lo alto al son de tu cabeza.
Cuerpo contra cuerpo y soy placer rebosante.
Cara contra suelo y frío y placer se funden.
Manos contra suelo y el esfuerzo resiste por mantenerse en pie.
Sudor contra gravedad y muero por romper.
Contención contra éxtasis y este suelo que queda muy abajo para mí
Éxtasis contra éxtasis y soy esclavo sumiso y amante del placer.
Suspiro contra suspiro y caída en picado al vacío.
Labio contra cuello y de nuevo en la Tierra.
Sonrisa contra sonrisa y… te quiero.

martes, 17 de agosto de 2010

La piel.


Con la curiosidad como único fundamento, aquel muchacho iba rebuscando entre aquel caos de orden ilógico de montañas de papel. Se paró detenidamente a leer:

“La vida, bastante corta la mía, me ha hecho comprender varias cosas. Cosas que mucha gente no ha llegado a entender en sus largas vidas o que se niegan a entenderlo. Entre ellas la sabiduría de la piel:

La piel admite el tacto, la suavidad y la rugosidad. La piel conoce la temperatura, el contacto con el frío y el calor y su respuesta. La piel conoce la vergüenza, el miedo y el dolor. La piel conoce el ser herido, el poder de regenerarse y el de cicatrizar. Entiende de emociones, de nervios y de excitación. Conoce de colores: rojo, negro, blanco, morado… y de edades. La piel entiende del contacto de la lluvia contra ella, de dedos correteando sobre ella y de barba que pincha. Entiende de pasión, de besos, de mordiscos, de roces, de más piel sobre ella, de complicidad…

Y es cierto que la piel entiende de muchas cosas, yo diría que de la inmensa mayoría. Pero no de todas: da igual cómo sea la piel, ya sea joven o adulta, tersa o flácida, más clara o más oscura. La piel nunca entenderá de sexos.”


El joven, algo aturdido, se giró tras sentir la respiración en su nuca de alguien. Al ver al dueño de tal escrito dijo:
- No lo entiendo, ¿cómo has llegado a saber esto?
A lo que éste contestó:
- Fácil. Apaga la luz.

sábado, 31 de octubre de 2009

Felicidades.

Tan simple como unos cuantos bailes de tu mano armada y borbotones de sangre explotan salpicando e inundando el suelo. El revolucionario rojo se expande a lo largo de la eterna calma. Mientras tanto, te mantienes moribundo al ras del suelo sintiendo la paz que tanto ansiabas. Te sientes relajado, satisfecho contigo mismo. Ves como la vida se te va literalmente. Es una sensación agradable y de liberación. Te invade la tranquilidad y el placer. Llegaste a encender la chispa que te llevó a ello y a reunir el valor suficiente como para hacerlo.

En esa elegante agonía en la que te encuentras los recuerdos se te hacen agradables. Recuerdas el por qué llegaste a esto, las continuas crisis emocionales que fuiste sufriendo a lo largo de los últimos meses que culminaban con esto. Atrás quedaron grandes momentos: esa felicidad que considerabas perpetua, que de la noche a la mañana murió a manos de la ausencia. Recuerdas tu maduración, tu superación personal, tu superación social, tu auto-aceptación, cuando rompiste parcialmente con tu pasado que hacía crecerte exponencialmente y los malos momentos, pocos, quedaban en un trasfondo opaco. El cambio, el miedo al cambio. Los tiempos revueltos, quizá la peor época de tu vida, ocultación, caprichos, el verano aquel que te marcó, un mínimo crecimiento personal, una decadencia ligera… cambios, rebeldía inocente, accidentes, aceptación y vuelta a los cambios. Detrás de eso sólo quedaban vagos recuerdos que te parecían escalofriantemente felices.

Y recordando esos tiempos con tus últimas bocanadas de aire sigues preguntándote cómo aquel niño inocente ha terminado así, agonizando, pálido y frío tirado contra el suelo. Aquella persona cargada de vitalidad se ha ido desgastando. La voluntad, la felicidad, el afecto… todo murió. Te cansaste de dar siempre en grandes cantidades y recibir insignificantes dosis.

Pierdes la fuerza, los sentidos merman, la respiración se hace menos común y más lenta y costosa. Los planes de una nueva superación y total liberación murieron junto con tu cuerpo. Ya se acabó todo, ya estás satisfecho y feliz. Felicidades.

viernes, 23 de octubre de 2009

Fin de la caverna.

La inocencia murió aplastada por el titán de la crueldad y la malicia. Está visto que en esta vida se aprende a base de tortazos, y así he crecido. Cuando antes un golpe venía por sorpresa y dañaba hasta pedir clemencia, ahora se ven a cámara lenta, podría encenderme un cigarrillo y esquivarlo, sin el menor reparo.

Las cosas ahora se ven desde otro prisma. Donde antes se desplegaba los siete colores del arco iris ahora se divisan tonos oscuros y matices de grises. Ahora veo mejor a esta sociedad que apesta y aplaude los malos actos. Y no es ninguna novedad que diga que la mayoría se esconden tras su máscara de simpatía y felicidad

La vida me ha hecho pensar de forma más retorcida y se mide con el refrán de “piensa mal y acertarás”, que ha acertado en el 90% de los casos. Incluso he llegado a pensar sobre la real existencia de la gente de verdad…

miércoles, 14 de octubre de 2009

You lose.

Con los pies enterrados bajo el barro y el agua a la altura del cuello. La sensación de incertidumbre invade tu cuerpo. No hay otro ruido a tu alrededor que el latir de tu corazón a tal velocidad que el desastre que ocurre a tu alrededor parece ir tres veces más lento de lo normal y tres veces más excitante.

Te hayas ahí, en el borde de un abismo. Sabes que si saltas no hay vuelta atrás. Te resistes, pareces convencerte, adelantas, das dos pasos atrás, coges carrerilla y te quedas al filo… Abres los ojos y tienes delante tuya al sujeto que te ha hecho pasar tan buenos momentos.

Sus palabras las corta tu imaginación, que se ha convertido en un arma mortal al unirse con tu inseguridad y tu miedo, y caen al suelo en picado rompiéndose en miles de pedacitos de recuerdos a los que algún día recurrirás para atormentarte una y otra vez.

El miedo o la prudencia vuelven a ganarte. You lose.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Contención.

Y entonces fue cuando comprendí que yo era quien marcaba mis fronteras. Fronteras que me asfixian y actúan sobre mi cargándome el pecho y dejándome sin respirar. Tomar una bocanada de aire es lo que me hace falta, sentir como el aire entra en los pulmones y sentir la tranquilidad de pensar “mira, voy a durar un poco más”.

Soy un rio cargado de potentes tempestades y contenido en su pequeño caudal, que está a punto de desbordarse inundado países lejanos, rompiendo horizontes, fronteras, límites…

Y el día que rompa, podré respirar a gusto, no me importarán los peces, trocitos de madera y demás mierdas que arrastre con mi corriente…

lunes, 21 de septiembre de 2009

Quizás, sólo quizás...

Quizás, sólo quizás, necesito ver en tu cara una sonrisa de oreja a oreja y que abarque y explote mis sentimientos más hundidos en lo más profundo de mi ser. Que tu resplandor pueda eliminar todo rastro de oscuridad en mente.

Quizás, sólo quizás, necesito una pelea por ser el primero en llegar a la ducha mientras que el otro se queda con el rencor de abrir el grifo del agua caliente, y que sin duda su venganza estará al caer de inmediato.

Quizás, sólo quizás, lo que ahora mismo necesita mi etéreo cuerpo es despertarse de madrugada y sentir el cosquilleo de tu respiración en mi nuca. Es tu calor corporal abrazando cada lugar de mi cuerpo, asegurando mi pervivencia mental.

Quizás, sólo quizás, te necesito a ti…