De vez en cuando una vibración recorre mi cuerpo en toda su extensión y no sé si es el rugir de la desesperación del corazón en un último intento de lanzar un mensaje a un dios superior que esté dispuesto a escucharme o simplemente es esta rutina que me tiene atado de pies y manos que retumba por cada célula de mi cuerpo. La cosa es que ando perdido, bastante tiempo ya, y no sé si debo encontrarme en mis estallidos o encontrarme en mis silencios. No sé si algún día volveré a encontrarme o si puedo hacerme inmune a este sentimiento que me ancla al fondo de un mar de las tierras perdidas de un planeta que sólo conozco yo.
A las 04:22 parte de mí quedó entre esos sofás pensando que todo es razón de algo y es cuando me vuelvo a hacer más permeable a la saliva de la lengua que lame las esquinas de mi corazón, de mi talón de Aquiles, de mi centro de gravedad.

A esto tengo que darle vida YA!
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