Realmente, él quería fundirse con el rojo de sus labios que, aunque a fuego le marcasen, el placer era inigualable. Él quería un roce al ras de su oreja y la fuerza de su voz desplegando en su mente pilares de acero. Ese ansia tan fuerte que sentía por su aliento en su oído no podía dejar de sonar como un martillo golpeando su paciencia, corrompiéndola sin piedad.
Él quería crear una melodía de explosivos ritmos y el resultado fueron melodías de esperanzas astilladas y acordes de frustraciones que encarnaban el inusual grito de eso que la gente suele llamar corazón.
2 comentarios:
Da igual lo que él quiera, esta maldito. ;)
Puta xDDDD
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