Tan simple como unos cuantos bailes de tu mano armada y borbotones de sangre explotan salpicando e inundando el suelo. El revolucionario rojo se expande a lo largo de la eterna calma. Mientras tanto, te mantienes moribundo al ras del suelo sintiendo la paz que tanto ansiabas. Te sientes relajado, satisfecho contigo mismo. Ves como la vida se te va literalmente. Es una sensación agradable y de liberación. Te invade la tranquilidad y el placer. Llegaste a encender la chispa que te llevó a ello y a reunir el valor suficiente como para hacerlo.
En esa elegante agonía en la que te encuentras los recuerdos se te hacen agradables. Recuerdas el por qué llegaste a esto, las continuas crisis emocionales que fuiste sufriendo a lo largo de los últimos meses que culminaban con esto. Atrás quedaron grandes momentos: esa felicidad que considerabas perpetua, que de la noche a la mañana murió a manos de la ausencia. Recuerdas tu maduración, tu superación personal, tu superación social, tu auto-aceptación, cuando rompiste parcialmente con tu pasado que hacía crecerte exponencialmente y los malos momentos, pocos, quedaban en un trasfondo opaco. El cambio, el miedo al cambio. Los tiempos revueltos, quizá la peor época de tu vida, ocultación, caprichos, el verano aquel que te marcó, un mínimo crecimiento personal, una decadencia ligera… cambios, rebeldía inocente, accidentes, aceptación y vuelta a los cambios. Detrás de eso sólo quedaban vagos recuerdos que te parecían escalofriantemente felices.
Y recordando esos tiempos con tus últimas bocanadas de aire sigues preguntándote cómo aquel niño inocente ha terminado así, agonizando, pálido y frío tirado contra el suelo. Aquella persona cargada de vitalidad se ha ido desgastando. La voluntad, la felicidad, el afecto… todo murió. Te cansaste de dar siempre en grandes cantidades y recibir insignificantes dosis.
Pierdes la fuerza, los sentidos merman, la respiración se hace menos común y más lenta y costosa. Los planes de una nueva superación y total liberación murieron junto con tu cuerpo. Ya se acabó todo, ya estás satisfecho y feliz. Felicidades.
sábado, 31 de octubre de 2009
viernes, 23 de octubre de 2009
Fin de la caverna.
La inocencia murió aplastada por el titán de la crueldad y la malicia. Está visto que en esta vida se aprende a base de tortazos, y así he crecido. Cuando antes un golpe venía por sorpresa y dañaba hasta pedir clemencia, ahora se ven a cámara lenta, podría encenderme un cigarrillo y esquivarlo, sin el menor reparo.
Las cosas ahora se ven desde otro prisma. Donde antes se desplegaba los siete colores del arco iris ahora se divisan tonos oscuros y matices de grises. Ahora veo mejor a esta sociedad que apesta y aplaude los malos actos. Y no es ninguna novedad que diga que la mayoría se esconden tras su máscara de simpatía y felicidad
La vida me ha hecho pensar de forma más retorcida y se mide con el refrán de “piensa mal y acertarás”, que ha acertado en el 90% de los casos. Incluso he llegado a pensar sobre la real existencia de la gente de verdad…
Las cosas ahora se ven desde otro prisma. Donde antes se desplegaba los siete colores del arco iris ahora se divisan tonos oscuros y matices de grises. Ahora veo mejor a esta sociedad que apesta y aplaude los malos actos. Y no es ninguna novedad que diga que la mayoría se esconden tras su máscara de simpatía y felicidad
La vida me ha hecho pensar de forma más retorcida y se mide con el refrán de “piensa mal y acertarás”, que ha acertado en el 90% de los casos. Incluso he llegado a pensar sobre la real existencia de la gente de verdad…
miércoles, 14 de octubre de 2009
You lose.
Con los pies enterrados bajo el barro y el agua a la altura del cuello. La sensación de incertidumbre invade tu cuerpo. No hay otro ruido a tu alrededor que el latir de tu corazón a tal velocidad que el desastre que ocurre a tu alrededor parece ir tres veces más lento de lo normal y tres veces más excitante.
Te hayas ahí, en el borde de un abismo. Sabes que si saltas no hay vuelta atrás. Te resistes, pareces convencerte, adelantas, das dos pasos atrás, coges carrerilla y te quedas al filo… Abres los ojos y tienes delante tuya al sujeto que te ha hecho pasar tan buenos momentos.
Sus palabras las corta tu imaginación, que se ha convertido en un arma mortal al unirse con tu inseguridad y tu miedo, y caen al suelo en picado rompiéndose en miles de pedacitos de recuerdos a los que algún día recurrirás para atormentarte una y otra vez.
El miedo o la prudencia vuelven a ganarte. You lose.
Te hayas ahí, en el borde de un abismo. Sabes que si saltas no hay vuelta atrás. Te resistes, pareces convencerte, adelantas, das dos pasos atrás, coges carrerilla y te quedas al filo… Abres los ojos y tienes delante tuya al sujeto que te ha hecho pasar tan buenos momentos.
Sus palabras las corta tu imaginación, que se ha convertido en un arma mortal al unirse con tu inseguridad y tu miedo, y caen al suelo en picado rompiéndose en miles de pedacitos de recuerdos a los que algún día recurrirás para atormentarte una y otra vez.
El miedo o la prudencia vuelven a ganarte. You lose.
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